“Mantenimiento web” es de esos términos que cada proveedor entiende a su manera. Y como el cliente no suele saber qué debería incluir, es fácil acabar pagando por algo que no se hace o, al revés, pensando que algo está cubierto cuando no lo está.
Vamos a ponerlo claro: qué tareas componen un mantenimiento de verdad, cuáles son extras legítimos, y qué señales indican que te están cobrando de más.
Lo que debería incluir cualquier mantenimiento
Esto es el mínimo. Si tu proveedor no hace todo esto, no estás pagando mantenimiento:
Actualizaciones verificadas
Núcleo de WordPress, plugins y tema. La palabra importante es verificadas: actualizar y comprobar después que la web sigue funcionando. Darle a “actualizar todo” y marcharse no cuenta, eso lo hace WordPress solo y gratis.
Copias de seguridad externas y automáticas
Diarias como mínimo, guardadas fuera de tu servidor y con retención suficiente para poder volver más atrás del momento en que detectaste un problema. Y probadas de vez en cuando.
Monitorización de disponibilidad
Que alguien se entere si la web se cae, sin que tengas que ser tú quien avise. Con alerta automática.
Revisión de seguridad
Vigilar plugins con vulnerabilidades conocidas o abandonados, revisar usuarios administradores, comprobar que el certificado SSL no caduca.
Un informe que se entienda
Que te digan qué se ha hecho, en lenguaje normal. Si no recibes nada nunca, no tienes forma de saber si el servicio existe.
Extras legítimos (no son abuso, pero deben estar claros)
Estas cosas cuestan tiempo real y es razonable que se cobren aparte o estén en planes superiores:
- Cambios de contenido: textos, imágenes, productos nuevos. Es trabajo de edición, no de mantenimiento
- Desarrollo a medida: funcionalidades nuevas, integraciones, diseño
- Limpieza de malware si la web ya venía infectada. Es trabajo forense, se cobra por horas
- Migraciones de hosting
- Optimización profunda de rendimiento, más allá de mantener la caché funcionando
- Licencias de plugins premium, hosting y dominio
Lo importante no es que se cobren aparte, sino que esté escrito antes de contratar. Un buen proveedor te dice qué no incluye con la misma claridad con la que te dice qué sí.
Señales de que algo no cuadra
No sabes qué se hace
Llevas un año pagando y nunca has recibido un informe ni una comunicación. Puede que se esté haciendo el trabajo, pero no tienes forma de saberlo. Pide un resumen de las tareas del último trimestre: la respuesta te dirá bastante.
El alcance es deliberadamente vago
“Mantenimiento integral”, “gestión completa”, “soporte premium”. Palabras grandes sin una lista de tareas concretas. Si no puedes leer qué incluye, es que no está definido.
Todo es un extra
El caso contrario: pagas una cuota y luego cada pequeña cosa se presupuesta aparte, incluso las que deberían estar cubiertas. Si te cobran por aplicar una actualización de seguridad, algo va mal.
No tienes acceso a tu propia web
Esta es grave. Tú debes tener un usuario administrador de tu WordPress, siempre. Si tu proveedor no te lo da, o solo tiene los accesos él, estás atado. No es mantenimiento, es dependencia.
Lo mismo con el dominio: debe estar a tu nombre.
Prometen seguridad absoluta
“Con nosotros no te van a hackear nunca.” Nadie puede garantizar eso, y quien lo afirma o no sabe o está exagerando para vender. Lo honesto es hablar de reducir riesgo y de tener capacidad de recuperación.
Permanencias largas sin explicación
Un compromiso anual puede ser perfectamente razonable: permite ofrecer un precio bajo y sostenido en lugar de tarifas por incidencia. Lo que no es razonable es que no te expliquen las condiciones, o que estén escondidas.
Sobre el precio
Es la pregunta inevitable: ¿cuánto debería costar?
Depende del tipo de web, pero como orientación:
- Web corporativa sencilla: entre 20 y 50 €/mes cubre un mantenimiento preventivo correcto
- Tienda online: más, porque requiere copias más frecuentes, vigilancia de pagos y respuesta más rápida
- Proyectos complejos (multisite, mucho tráfico, integraciones): presupuesto a medida
Cuidado con los dos extremos. Un precio muy bajo suele significar que solo se pulsa “actualizar” una vez al mes, y un precio muy alto debería venir acompañado de tareas que lo justifiquen: auditorías, optimización, desarrollo incluido.
Las cinco preguntas antes de firmar
Si te sirve de guion, pregunta esto a cualquier proveedor (incluidos nosotros):
- ¿Puedo ver la lista exacta de tareas incluidas y excluidas?
- ¿Dónde se guardan las copias y cada cuánto se hacen?
- ¿Qué pasa si una actualización rompe la web?
- ¿Cada cuánto recibo un informe?
- ¿Mantengo yo el acceso de administrador y el dominio a mi nombre?
Un proveedor serio responde a las cinco sin rodeos.
Nuestra postura
Por coherencia, aplicamos esto a nosotros mismos. En la página de nuestro servicio de mantenimiento está la lista de lo que incluye cada plan y, en el mismo sitio, lo que no incluye. También las condiciones de permanencia, sin buscarlas.
Y no prometemos riesgo cero, porque no existe. Prometemos prevención real y capacidad de recuperación.
Si tu proveedor actual pasa las cinco preguntas, quédate donde estás. Si no las pasa, ya sabes qué preguntar.
¿Prefieres que lo revisemos nosotros? Echa un vistazo a nuestro servicio de mantenimiento WordPress o cuéntanos qué necesita tu web y te respondemos en menos de 24 horas.